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domingo, noviembre 16, 2014

En favor del voto voluntario

Con preocupación he leído que en la nueva mayoría existe la intención de modificar el voto voluntario. Los medios de comunicación han informado que desde hace un tiempo algunos Senadores han estado promoviendo esta idea, y han ido encontrando eco en algunos parlamentarios de la oposición.

Desde unos años muchas personas participamos en el movimiento por la inscripción automática y el voto voluntario (IAVV). Después de años, el ejecutivo y los legisladores se convencieron por dar este significativo paso, y hoy es ley. Sin embargo, a algunos no les gusta, y enarbolan la vieja frase que hay derechos y deberes, y votar es un deber. El voto voluntario supone algunas cosas importantes que entrego con ánimo de enriquecer el debate:

1. Existe en muchos países. En América votan voluntariamente Colombia, Chile, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos; en Europa, España, Reino Unido, Francia, Noruega, Ucrania. En Asia, Japón, Rusia, etc. No es necesario enumerarlos todos, pero ejemplos hay varios. ¿Es la democracia más solida porque el sufragio es obligatorio? No lo creo, o al menos hay que discutirlo.

2. El voto voluntario no ha sido una debacle. Si analizamos las cifras del SERVEL sobre elecciones de diputados del 2013 (Corporación que tiene mala percepción de los ciudadanos según las mediciones), hubo 6.220.222 votos válidamente emitidos; en las elecciones de diputados del 2009, hubo 6.615.856 de votos válidamente emitidos. Si vamos más atrás, el 2001, hubo 6.144.003 votos. Hay que aclarar que había antes un padrón electoral de aproximadamente 8 millones de inscritos, pero el cambio con votación voluntaria en cuanto a votos válidamente emitidos no ha sido dramático. Aún más, el 2001 hubo menos votos que el 2013, con obligatoriedad.

Creo que este análisis es más correcto que otros que miran los votos validos sobre el padrón, sobre todo porque el actual padrón, según cifras del SERVEL, es de 13.500.000 aproximadamente (aumento por la inscripción automática), y si se fracciona votantes por el padrón, se presenta una calamidad de participación. En análisis correcto es la evolución histórica, donde el voto voluntario no ha sido un desastre en cuanto a participación según datos del SERVEL. Respecto de la elección de Senadores, -los promotores de la idea de ir al voto obligatorio-, en el 2013, los votos válidamente emitidos fueron 4.509.114 (regiones pares y metropolitana); el 2001, fueron 4.770.981. Pero en 1997, hubo menos votos y había obligatoriedad: 4.239.366.

Luego, no ha habido un efecto dramático sobre los votos válidamente emitidos si analizamos la evolución histórica de los mismos.


3.  Obliga a mejorar la “oferta” política. Y este es un punto fundamental. Y este es un tema interesante. Sobre los potenciales 13 millones y medio de votantes en Chile, hubiese candidatos más atractivos, probablemente la cifra de abstención supere con creces el 50%. La abstención es lo que hay que analizar, que quiere decir, que está señalando. Combatirla con obligatoriedad es un craso error. Aumentar la participación es tarea de todos, pero no hay que equivocar la estrategia.

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