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domingo, julio 31, 2011

La política y el entusiasmo por el Gimnacio: mal calibrados

Hay estudios que sugieren que tenemos exceso de confianza o gran entusiasmo frente a determinadas situaciones. Una de ellas es que muchas personas van al Gimnacio, pagan el año, y en la práctica van tarde, mal o nunca. En Estados Unidos las personas pagan más de 10 mil millones de dólares al año en Ginmacio. Es una industria que mueve mucha plata, pero lo interesante es como obtiene sus ingresos. Los Gimnasios ofrecen contratos anuales, mensuales o un ticket por cada ocasión a la que se asista.

Los descuentos por ir todo el año son muy grandes. Así que, entusiasmados, miles de personas se apuntan por todo el año. Sin embargo, muchos con contrato anual, van poco. El Estudio se llama “Paying Not to Go to the Gym”, y es de y STEFANO DELLAVIGNA. Ahí se explica como se termina pagando demás en estos contratos anuales.

Los Ginmacios hacen una cosa sencilla pero que funciona: trabajan el entusiasmo, o la esperanza ciega, casi ingenua, que a veces tenemos. << Si, este año, voy a ir al menos 4 veces a la semana, y estaré esbelto, en peso, con ánimo y energía>> Pero eso, en casi todos los casos, no pasa.

El Gobierno y la oposición están con este fenómeno del exceso de confianza o falta de realismo. El Gobierno hace cada cosa como si, - ahora si-, resultara, fuera un acierto. Quieren repetir logro político como el rescate de los mineros con cada pequeña cosa. Esto ansiosamente. 

Y con gran entuasiasmo, se hacen anuncios rimbombantes que al final mueren en el día a día. Porque gobernar no es sólo anunciar, es prepararse para un día a día duro, de mucha práctica y esfuerzo. Y en eso hay más credibilidad que cien anuncios, algunos de verdad sin base alguna. El Gobierno confía en que tiene el control de las cosas, y la verdad es que muchas de ellas se le van de las manos.

La oposición lo mismo. Sigue repitiendo la misma fórmula cada vez, (inscribiéndose una y otra vez en el Gim y no asistiendo en la realidad), y está terminando por verse mal. Y es que hay, en ambos casos, exceso de confianza en fórmulas que no están funcionando.

No sé cual sea la fórmula. Lo que si existe es que Gobierno y Oposición se ven “mal calibrados”. Quizás lo primero sea tomar conciencia de eso. Este es un concepto interesante. Tenemos la percepción que hacemos mejor las cosas, pero a veces las hacemos mal. Eso está demostrado. Gobierno y oposición están haciendo mal las cosas, pero creen que lo hacen bien. Gobierno y oposición viven repitiendo una fórmulas que no funciona, y tienen una exesiva confianza en sus “anuncios”.

En la política es más patente estar “mal calibrado”. Porque es una actividad de alto escrutinio público, con cientos de medios que necesitan llenar páginas. Los últimos sucesos, como el plantón al Presidente, son una demostración evidente. Por eso es que vivimos el auge de la falta de identificación con los bloques y partidos políticos.
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