Lo cierto es que Facebook, con aproximadamente 8 millones de cuentas en Chile y 700 millones en el mundo, o Twitter (cercano al millón de cuentas en Chile), linkldn o Tuenti en España, constituyen plataformas donde circula mucha información y opiniones con los más distintos propósitos.
¿Dónde estaría entonces el potencial conflicto? A mi juicio en dos temas: si se hace un almacenamiento de “ideas” y “creencias” como dijera Ortega y Gasset (porque No se puede vivir sin convicciones, sin interpretaciones del mundo) con un sesgo; y que este almacenamiento termine perjudicando a alguien o a algún grupo. O sea, la posibilidad de abrir un nuevo frente por la vulneración de los datos personales en circunstancias que hay una Ley que protege a las personas.
La ley 19.628 sobre Protección de Datos Personales (que regula esta materia), define datos sensibles como "aquellos datos personales que se refieren a las características físicas o morales de las personas o a hechos o circunstancias de su vida privada o intimidad, tales como los hábitos personales, el origen racial, las ideologías y opiniones políticas, las creencias o convicciones religiosas, los estados de salud físicos o psíquicos y la vida sexual." Luego, no se pueden almacenar las convicciones de las personas sin el consentimiento de las mismas.
Al igual que los Gobiernos analizan la realidad política, social, económica, analizan la prensa, también lo están haciendo sobre lo que aparece en redes sociales. Es el caso de México, EE.UU. o Inglaterra, que además las usan activamente para difundir sus servicios, beneficios o políticas. Aún más, creo que las redes sociales van a terminar siendo un buen termómetro del estado anímico de las sociedades, y permitirán detectar algunas debilidades de la administración como también sus fortalezas. Pero ojo con lo que se almacena y los limites de la Ley.
